Navarra y su abrazo etimológico

jueves, 26 de octubre de 2017

Ponencia leída en el Seminario de las Dos Navarra. Tudela, 23octubre de 2108. Organizado por Les amis de la Vieille Navarre.


La idea original de esta intervención era abordar el tema de las semejanzas entre la toponimia de las dos Navarras. Esto es, la presentación de una serie de localidades y lugares que compartiesen un mismo nombre y estuviesen situadas en los dos territorios: Baigorri, Lekunberri, Azkarate, Uharte… o incluso Beire.


Propuesta interesante, sin duda, porque permitía subrayar desde un punto de vista toponímico las similitudes entre la Baja y la Alta Navarra. Sin embargo he acabado por desechar esta idea de confeccionar una lista de localidades de doble navarridad, si es que esta expresión tiene algún sentido, para centrarme en el topónimo que realmente nos une a todos los navarros, seamos del sur o del norte: Navarra, Navarre, Nafarroa.

Como estoy ante navarros me siento eximido de tener que defenderme de la sospecha de que tal aparente abreviación del trabajo, dedicarse solo a un topónimo en vez de una relativamente larga lista de ellos, pueda ser interpretada como fruto de cierta indolencia o falta de entusiasmo. Al contrario. Tiene más de irresponsable osadía que de otra cosa. Como navarros que son ya sé que son conscientes de la especial dificultad que entraña cualquier actividad que pretenda explicar qué es Navarra. Abordar esta cuestión desde cualquier punto de vista académico imaginable: histórico, geográfico, sociológico…, y también el onomástico, es aventurarse por un camino lleno de aristas y peligros de los que no siempre se sabe si se podrá salir indemne.

A lo largo de esta intervención pondré un especial empeño en centrar siempre mi atención exclusivamente en el nombre de nuestra tierra y lo que él nos trasmite, evitando perderme por las sinuosas sendas de su historia y de sus lenguas.

No esperen, por otro lado, escuchar nada nuevo al respecto. Lo que sigue no es el fruto de una investigación específica sobre el topónimo Navarra, sino una lectura e interpretación personal de algunas de las opiniones que se han vertido  sobre nuestro corónimo, y no solo sobre su significado etimológico. Nos acercaremos a los avatares históricos y lingüísticos que ha vivido la denominación de nuestro reino de la mano de lingüistas e historiadores que se han acercado al tema, y solo al final de la ponencia abordaremos el tema de su significado etimológico. Este final se ha dispuesto así de forma deliberada ya que lo que se pretende con esta intervención es que concluyamos el acto académico fundidos en un abrazo etimológico. Una experiencia reconfortante, y muy necesaria entre navarros.  

HISTORIA DEL NOMBRE DE NAVARRA

Época romana
Aunque acabamos de anunciar que nos íbamos a ceñir al estudio del nombre de Navarra, es imposible no hacer mención al primer nombre con el que entramos en la historia:  vascones. Subrayo este etnónimo porque, siguiendo a las fuentes romanas, el territorio de los vascones se asocia sin ningún género de dudas con el de la Alta Navarra y porque, como veremos a continuación, el etnónimo sigue vivo especialmente aplicado a las tierras ubicadas hoy al oeste (País Vasco o Vascongadas >*Vasconicatas) y al norte (Gascogne < Vasconia) del primitivo solar vascón.  No es este el momento adecuado para abrir la caja de Pandora de la hipersensibilidad que genera en Navarra el uso del gentilicio vasco pero sí me gustaría hacer notar cómo la forma de entender esta realidad en el último siglo influye a la hora de utilizar las denominaciones del pasado. Entiendo que no es casualidad que en todo el territorio vascón sea dificilísimo hoy visitar algún poblado o yacimiento que reciba de forma específica tal denominación, frente a lo relativamente fácil que es encontrarse con villas romanas, yacimientos hispano-romanos o incluso poblados celtas. 

Navarri
Dicho esto, no queda sino constatar que la reducida Vasconia de época romana se extendió en siglos posteriores, siglos V al VIII, y su nombre se fue aplicando a las regiones situadas a ambos lados de la cordillera pirenaica occidental. Hecho llamativo, porque no olvidemos que en época romana, al menos sobre los mapas, incluso las tierras de la actual Baja Navarra quedaban fueran de Vasconia, en Aquitania. Por otro lado, tanto en crónicas visigodas, francas como árabes se sigue utilizando el etnónimo vascón para los habitantes de la actual Navarra, incluso al hacer referencia a los reyes de Pamplona. Sin embargo, en paralelo a esta extensión de los términos vascón o gascón y Vasconia, en el mencionado solar vascón surge un nuevo etnónimo a partir del siglo VIII que paulatinamente se irá imponiendo: navarri, los navarros.

El etnónimo, dejando a un lado su etimología, se ha querido explicar en función de dos ejes principales: el social y el lingüístico. A este respecto indica Roldán Jimeno (1) que: 

Picaud, además de describir una realidad étnico-cultural, mostraba una diferenciación social del territorio, tornándose sus palabras en halagos al referirse a los núcleos burgueses francos insertados entre los navarros. Esta percepción foránea recogía el temprano etnónimo de Nabarrus o Navarrus, dándole un significado social equivalente al arator, tal y como lo percibieron sutilmente los analistas carolingios a finales del siglo VIII.
A mediados de la siguiente centuria aquella realidad social de los navarri se refería también a su universo lingüístico, como lo reflejan los dos duces Navarrorum que comparecieron ante Carlos el Calvo y que representarían a pamploneses y gascones de análoga base socio-lingüística. La acepción francesa [terra] Navarra acabó como indicador del espacio político pamplonés, pasando el corónimo hacia finales del siglo XI al territorio controlado por la monarquía y los obispos de Pamplona, donde hacia 1162 y bajo Sancho el Sabio se adoptaría como denominación definitiva del reino. El carácter étnico-social y lingüístico de los habitantes de la vieja Iruñea bautizaría a su vez a la ciudad de la Navarrería, cuando ésta tuvo que diferenciarse del nuevo burgo de San Cernin a finales del siglo XI y luego de la población de San Nicolás.
Durante los siglos XII y XIII navarro equivalía a euskaldún. Lo hemos visto en Aimeric Picaud, pero la equivalencia se observa también en una concordia sobre bustalizas, en la que los jefes de los pastores de ganado son llamados en lingua navarrorum, Unamaizter et Buruzagi (1167). Durante esta época el gentilicio navarro entrañaba también connotaciones lingüísticas en textos de aforamiento de villas, algo que tendría su equivalente siglos después en el Fuero General, donde navarro y vascongado aparecerán como términos equivalentes ("Dice navarro gaizes berme; dice bascongado erret bide"). Esa misma concordancia debía subyacer en la mentalidad de algunos pobladores de la Ribera en el siglo XIII, cuando los de Peralta decían que García Elihart y Sancia Zuria -de indicadores personales eminentemente vascongados- venían de Navarra. De la misma manera, Tudela envió mensajeros a Teobaldo I, citándolos como los homes que fueron a Navarra.  

Esto es, los navarros, un conjunto humano de extracción social humilde, labradores, y lingüísticamente de habla vasca, constituyen el hecho diferencial del reino y esto se traduce finalmente en su propia denominación, desplazando sorprendentemente a una denominación ya establecida como Reino de Pamplona, con el prestigio añadido de su pasado romano.

Nunca han estado muy claros los límites de la denominada Navarra primordial, y aunque algunas prestigiosas fuentes la equiparaban con Tierra Estella, más parece que esta Navarra primigenia estaba constituida por las tierras donde habitaban esos navarros que nos ha caracterizado Roldán Jimeno.

Superada esta fase imprecisa del etnónimo navarro, que se prolongó durante al menos cuatro siglos entre 769 y 1162, con Sancho VI el Sabio se fija ya el nombre de Navarra como el oficial del reino en esta última fecha y a partir de ella  la suerte del topónimo irá unida ya a los avatares políticos del reino y a los dominios sujetos a la autoridad del monarca, y los navarros serán, desde entonces, básicamente, los naturales del reino.  



LA BAJA NAVARRA

Ultrapuertos
Será con el hijo del mencionado Sancho VI el Sabio, con Sancho el Fuerte, con el que se inicien las relaciones entre las Tierras de Ultrapuertos, si utilizamos el punto de vista pamplonés, y el reino de Navarra. Esta estrecha vinculación se iniciará en 1228 y concluirá con la invasión del reino en 1527. 

La región de Ultrapuertos estaba configurada por siete valles o "países" (Arberoa, Osés, Cisa, Baigorri, Irisarri, Mixa y Ostabares) y villas que funcionaban de forma autónoma. Como indica Xabier Zabaltza (2): 

“Las expresiones Sexta Merindad, Merindad de Ultrapuertos y Me­rindad de San Juan de Pie de Puerto se empezaron a emplear mucho después que Carlos IV de Navarra (= Carlos I de Cas­tilla y V de Alemania) dividiera el Viejo Reyno en 1527”.

         Esto es, la Baja Navarra nunca constituyó una merindad. La Baja Navarra es, por lo tanto, e independientemente de su extensión geográfica, bastante más que una merindad más. Y por eso resulta tan acertada la expresión de “las dos Navarras” con la que se denomina este seminario.  

La denominación Baja Navarra surge tras la conquista castellana del reino en la que ese conjunto de valles autónomos quedan formando una unidad territorial que constituye en sí un reino tenido como tal por su legítimo soberano. Así surgen en 1527 las dos navarras, dos estructuras paralelas que, entre otros avatares, deberán también acordar el uso de su nombre.

Sobre este aspecto se ha ocupado Peio Monteano (3) en el Iceberg Navarro al señalar que ambas Navarras se titulaban indistintamente como Reino de Navarra. Y no sin falta de lógica porque al sur, el reino de Navarra, aunque conquistado por Castilla, mantenía sus instituciones privativas, y al norte los Albret seguían poseyendo el control sobre aquella parte del reino e instauraban un conjunto de instituciones paralelas a las que funcionaban en Pamplona. En palabras de Monteano “todo ello se tradujo en un permanente clima de confrontación y recelo entre las autoridades de las dos Navarras”.

Y más adelante añade: 

“A nivel institucional, esta diferencia de visiones se reflejó en pugnas terminológicas entre los organismos de gobierno de ambos territorios. La verdad es que no sabían cómo denominarse uno a otros. Los organismos de Pamplona, consciente de que representaban a la mayoría de la población y del territorio, siempre trataron a las instituciones bajonavarras con cierto tono de superioridad. Por su parte, la Baja Navarra sabía que había heredado la legitimidad dinástica y retenía para sí también el nombre de Reino de Navarra. Pese a ello, ambas partes no tuvieron más remedio que asumir que las cosas habían cambiado. Para denominar a la pequeña porción que seguía independiente, se le comenzó a denominar Reino de Navarra bajo los puertos (1549) y luego Reino de la Baja Navarra (1586). Con frecuencia, las actas de los Estados bajonavarros se refieren a él como “el presente Reino de Navarra”, expresión que vendría a significar algo así como a lo que se había visto reducido el reino a partir de 1527. En el otro lado ya a final de siglo, se hará más frecuente el nombre de Alta Navarra. En ocasiones, se prefirió aludir a situaciones de hecho: los jueces lapurtarras se referirían al “Reino de de Navarra de allá los montes Pirineos, tenido por el rey de España”. Por su parte, desde Pamplona, donde seguía denominándose al extremo norte como Tierra de Vascos se trata de evitar el enfrentamiento con sus instituciones llamándose a sí mismo “los alcaldes de la Corte que residimos en Pamplona”.

Roy de Navarre
Así pues es en esta época de la conquista cuando nace la denominación Baja Navarra para referirse a la parte norte del territorio poseída por sus reyes legítimos hasta 1620. Denominación que automáticamente generó otra nueva, la de Alta Navarra para el territorio conquistado por Castilla. Mientras tanto los reyes de España y Francia se proclamaban respectivamente rey de Navarra y Roy de Navarre, hasta que la monarquía francesa dio paso a la república en 1792 e hizo desaparecer por completo la estructura administrativa de la Baja Navarra, y el reino de Navarra desapareció como tal en 1839-41, aunque retuvo el nombre, límites geográficos y cierta autonomía. Esto explica que de manera generalizada Navarra y Nafarroa sean hoy las formas más extendidas para denominar a la Navarra peninsular y Basse Navarre y Basanabarre lo sean para el territorio continental. Las expresiones Alta Navarra, Nafarroa Garaia y Nafarroa Beherea se reservaban para textos más especializados. 

Esta es, pues, la historia del corónimo Navarra. Nombre que surge en el siglo VIII para designar a las tierras habitadas por los navarros, un grupo humano específico dentro de los vascones, que en 1162 se consolida como nombre de un reino, que en 1527 se desgaja en dos partes desiguales la Alta Navarra al sur y la Baja Navarra la norte.  

SOBRE LOS NOMBRES DE NAVARRA

Analizada someramente la historia de la denominación Navarra es hora de acercarse a su uso estrictamente lingüístico.
Por lo que a su nombre general respecta están plenamente establecidas sus formas correctas en nuestras tres lenguas presentes: Nafarroa en euskera, Navarra en castellano y Navarre en francés.  Señala la Academia que Nafarroa es el nombre vasco original siendo Naparroa variante posterior  y que el gentilicio vasco más antiguo es nafar, no napar ni nafartar.

La denominación de la Baja Navarra, como ya hemos visto, es reciente y su origen romance ha generado un sinfín de variantes euskéricas la mayoría de escasa difusión y tradición. Ya antes de su constitución como reino las tierras de Ultrapuertos recibieron diferentes nombres (Xabier Zabaltza (2))  como Tierras d'Ayllent Puertos (1291), Aquent Puertos (1352, visión bajonavarra), Na­varra deça-ports (1371), Tierra de Vascos (1437)... (ya observada por Aymeric Picaud en 1139 al distinguir entre los Bascli, y los Navarri) Basse-Navarre y Baja Navarra se van a generalizar a partir del XVI, al consumarse la división del reino.

Primero se documenta en francés Basse-Navarre, y algo más tarde se documenta por primera vez su denominación euskérica Baxenabarre. No obstante, Xabier Zabaltza (2) sugiere que la denominación vasca no se toma del francés sino de la expresión bearnesa Baxa Nabarra (1577) de la que igualmente habría surgido la francesa.  En euskera el testimonio de Axular en 1643 ha servido de base para las formas cultas propuestas por Euskaltzaindia: 

"Ceren anhitz moldez eta differentqui minçatcen baitira euscal herrian, Naffarroa garayan,  Naffarroa beherean, Çuberoan, Lapurdin, Bizcayan, Guipuzcoan, Alaba-herrian eta bertce anhitz leccutan" (AXULAR, 1643). 

No olvidemos, no obstante, que la Academia admite también el uso de Baxenabarre documentado ya en 1664 y único nombre generalizado de forma popular desde al menos el siglo XVII: 

"Yaquin eçaçu nola naizen basanabarren eta nola naizen ossasunarekin yenquoari esquer" (Joanes PERUSKIren gutuna, 1664)

Es llamativo como ese aspecto romance de la denominación Basse Navarre ha generado todo tipo de adaptaciones para dotar a este territorio de un nombre genuinamente euskérico que, obviamente, no necesitaba. He aquí un listado de denominaciones vasquizadas recogidas por Xabier Zabaltza (2), entre las que habría que añadir a las de Axular:

Naffarroa beherea (Axular, 1643), Nabarpe (Adema-Zaldubi, 1882), Naparbea (Arana-Goiri, 1890), Naparrobera (Arana-Goiri, 1894ko apirilean), Benabarre (Arana-Goiri, 1894ko maiatzean), Benabarra (Arana-Goiri, 1894ko agorrilean), Naparbehera (Arana-Goiri, 1896), Beko Nabarra (Arana-Goiri, 1897), Naparro-behera (Arana-Goiri, 1901), Benaparroa (Azkue, 1927), Benafarroa (Enrike Zubiri "Manezaundi", 1930), Beko Naparroa (Plazido Muxika, 1964)... Y algo más tardías son otras como Behenafarroa y Baxenafarroa. 2:20 

¿Cómo usar correctamente esas denominaciones? En euskera resulta de interés la propuesta de Xabier Zabaltza (2) que se apoya en los dos nombres académicamente correctos para el territorio navarro continental: Baxenabarre y Nafarroa Beherea. Según  el historiador tudelano, se podría contraponer por un lado las dos formas más populares, Nafarroa y Baxenabarre, de forma general, mientras que reservaríamos la forma Nafarroa Garaia en contextos donde se use a su vez la expresión Nafarroa Beherea.

Pero esta práctica solución que funcionaría perfectamente en euskera no tiene fácil acomodo en los romances castellano y francés donde Baja Navarra se opone tanto a Navarra como a Alta Navarra, de la misma manera que  Basse-Navarre lo hace a Navarre y Haute-Navarre. En estos idiomas, y por razones prácticas, Navarra o Navarre es sobre todo la Navarra peninsular, frente a Baja Navarra / Basse-Navarre. El uso de Alta Navarra se reserva para textos en los que las tres realidades deben ser específicamente diferenciadas.

Esta opción es la que más se ajusta al uso real, aunque evidentemente ofrece reparos históricos al identificar el nombre general de Navarra con una de sus partes. No obstante, es innegable que Navarra es el nombre oficial de un territorio con unos límites geográficos e instituciones propias, enclavado hoy dentro del reino de España, por lo que usar la denominación de Navarra para la Alta Navarra es una necesidad incontestable e ineludible; mientras que la expresión Alta Navarra se ve confinada a contextos muy concretos y especializados, o bien a ámbitos muy concienciados de la naturaleza dual de Navarra.

Y ya que citamos el tema de  la denominación oficial me veo en la obligación de recordar que Navarra, a diferencia de lo que ocurre con la denominación de los territorios de las comunidades autónomas de Galicia, País Vasco, Cataluña, Valencia o Baleares, no ha promulgado aún la oficialidad de la denominación Nafarroa, lo cual no deja de ser sorprendente, por no decir ligeramente inquietante; si bien es cierto que lo ha hecho de facto (Amejoramiento, uso administrativo legal…).
Desde el Consejo Navarro del Euskera ya se ha encomendado al Gobierno la solución de este aspecto y  parece que ya se han iniciado los trámites que darían inicio a la solicitud de oficialidad de Nafarroa.   

ETIMOLOGÍA

Llegamos ya al terreno de la etimología y como bien indicaba Pascual Madoz en su diccionario "son infinitas las etimologías que se han buscado a este nombre".
         Es bien conocido que Aymeric Picaud escribió que navarrus era `non verus´ `no verdadero´, por ser mezcla de guerrero y de mujer. Además opinaba que los navarros y los escoceses tenían un mismo origen. Otros opinan que el origen está Naddaver, nombre de la ciudad de donde habrían partido los primeros navarros.
         La lista podría hacerse interminable. Se ha intentando explicar el nombre a partir de una "novara" dedicada por S. Saturnino a S. Juan Bautista, o de "la barra que tomó por divisa D. Sancho", según recordó el mismo Madoz. Juan Fernández Amador de los Ríos defendió una raíz caldaica..."

Pero centrémonos ahora en las que tienen algo más de peso por la valía de sus autores. Jean Orpustan piensa que Nabarra fue el nombre original, surgiendo muchísimo más tarde las variantes Nafarroa y Naparroa. Piensa este autor que el nombre está relacionado con la voz prerromana nava `llanura entre montañas´ o con la voz vasca nabar `color pardo´. En este sentido retoma la teoría de Garibay y Moret quienes proponían que Navarra tenía su origen en las voces naba y erria `pueblo de las navas´. Pascual Madoz ironizaba al respecto diciendo: "...no dejaría de ser extraño que la reino de los Pirineos se hubiese impuesto el nombre de tierra llana...". De esta opinión es Julio Caro Baroja: "...desde el punto de vista geográfico quiere decir algo semejante a "sierra" y no a "nava=llanura"..., "...los navarros podrían ser, en suma, alga así como los serranos o constituirían una unidad étnica, gentilicia, una fracción de los antiguos vascones, con nombre correspondiente a un epónimo. La llanura se me escapa de toda consideración".

          Tampoco esta exento de controversia el nombre de Baja Navarra, aunque, desde luego, su interpretación ha sido generalmente relacionada con la menor altura de estas tierras respecto a la vecina Navarra meridional. Opinión que me resulta la más razonable. No obstante Manex Goihenetxe, según cita Xabier Zabaltza (2), llegó a proponer a modo de hipótesis que Baxa Nabarra hacía referencia a la voz vasca basoa, basa- y que por lo tanto la equivalencia entre Baxa Nabarra (Baxenabarre) y Baja Navarra con Nafarroa Beherea no sería la correcto, sino Basoko Nafarroa la “Navarra boscosa”.

Pero sin duda, una de las interpretaciones más convincentes, en mi opinión, es la promulgada por Alfonso Irigoien. Resulta evidente que Nafarroa, Navarre y Navarra tienen un mismo origen, un origen que quizá esté en los gentilicios, nafar en vascuence y navarro en romance, a partir de los cuales habrían surgido los topónimos Nafarroa y Navarra.
         En vascuence, aunque no se trata de un fenómeno totalmente regular, está probado la evolución b > f, por lo que ambos gentilicios podrían derivarse de un primitivo nabar, que en vasco equivale a `color pardo´, y que fue ampliamente utilizado como nombre de persona medieval. Alfonso Irigoyen escribe lo siguiente al respecto: "Como es sabido, el gentilicio equivalente al castellano navarro es actualmente en lengua vasca nafar / napar, variantes procedentes ambas de nabar... La forma equivalente a Navarra, nombre del antiguo reino, es, por otra parte, Nafarroa / Naparroa, y ambas variantes proceden, por la misma razón que en el caso del gentilicio, de un primitivo *Nabarroa.".
         Seguramente a partir de su significado primitivo, o de su utilización como nombre de persona, pasó a designar al habitante de una región limitada en el espacio y que fue extendiéndose hasta dar nombre al reino de Navarra.

         Pero lo que realmente queremos subrayar es que Navarra no es otra cosa que la tierra donde viven los navarros. En euskera es más que evidente y lo observamos en la utilización de sufijo de valor colectivo –oa que se aplica sobre el gentilicio: nafar + -oa. Pero también en romance, tal  y como hemos visto en el texto de Roldán Jimeno, porque a partir del gentilicio navarro se habría generalizado la expresión Terra navarra, de donde finalmente surgió el corónimo Navarra.

         Este y no otro es el abrazo etimológico prometido. Y es que Navarre, Navarra o Nafarroa es simplemente la tierra de los navarros y navarras, condición que se adquiere por el mero de hecho de vivir en ella.

         Es posible que se me objete que no ha quedado muy claro cuál es la etimología de navarro, y no me queda sino encogerme de hombros y señalar la dificultad de la empresa. Y es que si resulta del todo imposible dar una definición del navarro del siglo XXI, imaginemos la proeza que supondría determinar a qué debieron exactamente nuestros antepasados, a qué cualidad o defecto, su nombre.   


Y ahora sí, acabo, pero mirando al futuro, con el deseo de que la toponimia siga sirviendo de nexo de unión entre las dos Navarras y no solo por compartir nombre desde hace casi 900 años. Y para ello no voy a dudar en aprovecharme de su cariño por las dos Navarras, por Navarra.

En la Alta Navarra se realizó una exhaustiva recopilación de la toponimia menor de Navarra, recuperándose 100.000 denominaciones vivas que fueron cartografiadas y oficializadas. De eso hace ya casi 30 años. Lo inquietante de esta situación es que este trabajo sigue sin hacerse en la Baja Navarra y hemos perdido toda una generación de expertos en este tiempo. Mejor no pensar cuántos insustituibles conocedores de los montes y campos bajanavarros se nos han ido. Pero, tal y como se dice de los árboles, si el mejor momento para plantarlos fue hace 20 años, el segundo mejor momento lo será mañana. Sería magnífico que de encuentros como el de hoy pudieran salir iniciativas conjuntas en la que experiencia acumulada en una parte de Navarra pudiera transmitirse a la otra.

De hecho se podría decir que el trabajo está a punto de comenzar. La semana pasada nos reunimos varios navarros y navarras de la la Alta y Baja Navarra para dar inicio a una intrépida aventura toponímica: la localización del topónimo más largo conocido y documentado de toda la Europa continental: Azpilikuetagaraikosaroiarenberekolarrea en el lugar donde confluyen ambas Navarras, en los montes de Alduide o Quinto Real.   Reconozco que pueda parecer una empresa un tanto frívola, pero realmente confío en que pueda convertirse en el primero de los 25.000 topónimos que calculo nos esperan  a lo largo de la Baja Navarra. Una empresa que podría contribuir a que el abrazo entre las dos Navarras fuese aún más fraterno.  Si en los próximos meses llaman a sus puertas pidiendo ayuda y colaboración para algún proyecto que aborde la recogida de la toponimia bajonavarra, no duden en prestarle su apoyo.


NOTAS

1. Jimeno Aranguren, Roldán. Eusko Ikaskuntza,   Revista Internacional de los Estudios Vascos
BIBLID [0212-7016 (1999), 44: 2; 441-454] SUSTRATO CULTURAL DE LA VASCONIA ALTOMEDIEVAL
(Cultural Substract of early medieval Vasconia)

2. Zabaltza Pérez Nievas, Xabier:
“La merindad que nunca existió”, Navarra Hoy, 1992ko apirilaren 26a.
"Ipar Nafarroaren euskal izenaz”, Euskaldunon Egunkaria, 1992ko ekainaren 26a.

3. Monteano Sorbet, Peio: El iceberg navarro, Pamiela, Pamplona 2017.




Publicado por Mikel Belasko en 21:13 3 comentarios  

Txantrea: consideraciones sobre el nombre oficial del barrio.

domingo, 11 de junio de 2017

Era de esperar un cierto revuelo al hilo de la decisión municipal de adoptar la denominación Txantrea como único nombre oficial del barrio. La toponimia, lejos de ser un plácido locus amoenus, es con mucha más frecuencia un encrespado locus horroris donde unos y otros, navarros todos, volcamos todos nuestros traumas y fantasmas identitarios. Los nombres de lugar son nuestro espejo, un espejo mágico en el que vemos reflejado el legado de nuestros mayores y en el que nos vemos también reflejados los navarros de hoy. Achacamos a los adolescentes pasarse horas ante su imagen reflejada, fugaz y eternamente aterrados ante la no idoneidad de su aspecto. Pero nos pasa a todos, y le pasa también a Navarra a pesar de ser un país milenario. A veces el cristal azogado nos devuelve una imagen muy vasca de nuestra tierra, pero basta giramos un poco para que ese aspecto nos resulte netamente español. El maquillaje identitario suele ser la solución, y banderas y topónimos han demostrado su valía en esta faceta.
Txantrea es un ejemplo más de esa duda identitaria que nos traspasa. Rápidamente han surgido las voces que se han quejado de la imposición identitaria de la Tx, se han barajado peregrinos argumentos basados en el carácter canónico y francés del nombre, sugiriendo, una vez más, que el euskera no puede tomar préstamos de otras lenguas sin permiso del castellano, y que debía de ser una lengua incapaz de hacer mención a las dignidades catedralicias de la seo iruñense. Críticas desde un sector que se suele reír de palabras como telefonoa y aireportua, y dispensan recursos públicos y privados en desvivirse por intentar pronunciar y escribir correctamente telephone y airport. Es una manera de ver las cosas.
Como partícipe de la iniciativa por la oficialización de la denominación Txantrea quiero expresar mi particular punto de vista. En este caso, fundamentalmente práctico. Desde hace años los principales colectivos de la Txantrea han adoptado esta grafía para referirse a su barrio de una forma generalizada. UDC Txantrea KKE es uno de sus mejores exponentes, tanto por su volumen de socios (alrededor de 5.000) como por su proyección mediática. Los equipos de fútbol, masculino y feminino, recorren España marcando goles con su Tx en sus camisetas; sus patinadores se deslizan más rápidos que cualquier otro competidor por las pistas europeas sobre una veloz Tx; los taekwondistas del club exhiben su Tx con golpes y movimientos precisos incluso más allá de Europa. Y no todo es deporte. Barricada no suena tan bien sin amplificadores Tx, y la coral San José ha cruzado el Atlántico para cantar en el Carnegie Hall volando sobre una Tx. Y, perdonen la broma, pero hasta en el ámbito metafísico se ha generalizado Txantrea, y los Reyes Magos no conocen otra forma en su apretada agenda.

Hasta tal punto había llegado el uso de la Tx, que ya solo el ayuntamiento de Pamplona utilizaba la forma Chantrea. El Gobierno de Navarra, con firma de Juan Cruz Alli y Miguel Sanz, ya había declarado la oficialidad única de Txantrea en 1992 con la aquiescencia del entonces alcalde Alfredo Jaime, y sin ninguna rectificación legal 25 años después. En conscuencia, y desde entonces, es Txantrea la forma con la que figura el barrio en los mapas del Instituto Geográfico Nacional. Recordemos que similares casos ya han pasado también por los tribunales. Fue un juez quien tuvo que decir al Gobierno de Navarra que Orkoien sí se podía denominar así, y no Orcoyen-Orkoien, porque era un nombre de origen euskérico y era un solo nombre y no dos diferentes (prueben a cerrar los ojos y pronunciarlos, por si les queda alguna duda de la unicidad del nombre, y repitan la prueba con Txantrea); de la misma manera que ya se habían oficializado únicamente Etxauri y Bidaurreta.
Por todo esto, y por muchos pequeños detalles más, como la infinidad de coches que lucen la TX en su parte posterior, desde el colectivo cultural Txantrean Auzolan pedimos al ayuntamiento que regularizase la situación de la denominación del barrio para que también oficialmente se estableciese el uso de Txantrea, mayoritario ya, si no exclusivo, entre las principales asociaciones del barrio, y que se ratificase, además, lo que ya en su día aprobó el Gobierno de Navarra.
¿Se puede hablar de cacicada tras leer esto? No. Cacicada sería, en todo caso, hacer lo contrario. Oficializar únicamente Txantrea es constatar un uso real, natural y extendido en el barrio. Un barrio que quiere llamarse Txantrea y que se lo solicita a su ayuntamiento presentándole documentos históricos y lingüísticos, siempre discutibles, que lo avalan;  y, sobre todo, demostrando que el uso de Txantrea es ya una realidad generalizada y mayoritaria en el barrio, con la excepción del propio consistorio. Argumentos, todos ellos, de bastante más peso que el que nunca podrá soportar sobre su espalda ninguna dignidad medieval catedralicia de presunto origen francés.




Publicado por Mikel Belasko en 13:11 0 comentarios  

Iruña y Pamplona: vídeo etimológico.

lunes, 15 de mayo de 2017

En este vídeo se explica el origen de los topónimos Pamplona e Iruña, siguiendo la explicación hoy por hoy más aceptada.
Como se insinúa en el vídeo, no es lo única aceptada, ni todos los expertos de acuerdo con ella, pero desde luego es la que mejor aúna su secillez explicativa y las formas documentadas.

Publicado por Mikel Belasko en 7:53 0 comentarios  

Ezkaba. San Cristóbal. Miravalles

miércoles, 26 de abril de 2017

En este vídeo se explican la historia y significado de los nombres de la montaña más cercana a Pamplona: Ezkaba o San Cristóbal.

También se comenta el nombre del monte Miravalles.

El vídeo es un extracto del programa dirigido por Joaquin Calderón para NavarraTV.


¿Qué es la toponimia? ¿Cómo surgen los nombres de lugar?

martes, 18 de abril de 2017

Primer vídeo grabado para el programa Nirekin Ikasi, de Joaquín Calderón, producido para NavarraTv en 2016.

En él se explica qué es la toponimia y cómo se crean los nombres de lugar.


Txantrea. Iruñeko auzoaren izenaren dekalogoa.

martes, 4 de abril de 2017



Txantrea toki-izenaren dekalogoa


01 Gure auzoa beti deitu da horrela? Ez. Gure auzoa eraiki den lurren lehenbiziko izena Urrutia izan zen (1255. urtea) –euskara zaharrean ‘ugaldeaz bestaldean dagoena’– eta Kaskalleta (1291) –‘kaskailu ugariko lurraldea, eremu harritsua.– Magdalena ahaztu gabe, zubiaren eta ondoko lurren izena. Auzoaren gaurko izena 1774. urtetik aurrera dokumentatzen da toki-izen bezala.

02 Zergatik deitzen da Txantrea gure auzoa? Urrutiako eta Kaskalletako lurretan katedraleko txantreak ondasun askotxo zituelako, ardantzeak batez ere.

03 Orduan, zer esan nahi du Txantrea izenak? Txantrearen esanahia “xantrea” edo “txantrea” da. Txantre hitzak jatorri frantsesa du eta hitz hori bai gaztelaniak eta baita euskarak ere mailegu bezala hartu zuten katedraleko koroa zuzentzen zuen pertsona izendatzeko. Garrantzi handiko dignitate bat zen, zeinak gaztelaniaz chantría izena hartzen zuen eta euskaraz xantregoa.

04 Toki-izen frantsesa da? Ez. Euskarak eta gaztelaniak mailegutzat hartu zuten hitz hura, baina toki-izena ez da frantsesa, “futbol zelaia” toki-izen ingelesa ez den bezalaxe.

05 Gaztelaniazko toki-izena da? Ez. Espainiako toponimia aztertu dugu eta maiz aurkitu ditugu beste katedraletako txantreekin lotutako toki-izenak. Leku horiek guztiek El Chantre –pertsonari dagokionetan- edo La Chantría –dignitateari edo karguari dagokionetan–  izenak hartzen dituzte. Baina inon ere ez dugu “Chantrea” aurkitu.



06 Euskal toki-izen bat da? Bai. Euskarazko hitzak dira  txantre edo xantre, gaztelaniaz chantre esaten den bezala.  Beraz, toki-izena euskal hitz horretaz eta –a artikuluaz osaturik dago: Txantre-a.  Ezinezkoa da azaltzea Txantrea gaztelaniazko chantría-tik abiatuta. Inolaz ere ez da toki-izen hibrido bat, ez gaztelania-euskarazkoa, ezta frantsesa-euskarazkoa ere; hain zuzen ere txantre hitza euskal hitz bat delako, chantre gaztelaniazko hitza den bezalaxe. Bi hizkuntzotan, hori bai, frantsesetik hartu zuten mailegu hura. Halaber, Nafarroako eta Gipuzkoako hainbat toki-izenek argi erakusten dute Txantrearen jatorri euskalduna: Txantrelarre (txantrearen belardia) Uharte Arakilen; Txantresoroak (txantrearen soroak edo alorrak), Etxauribarrean; Txandrenea, Hernanin eta Arantzan, eta Txantrenea, Irunen edo Beran, ‘txantrearen etxea’…

07 Eta Txandrea? Gure auzoa sortu zenean, izendapen herrikoi hori ematen zitzaion.  Harrigarria da ahoskera hori bakarrik euskaratik azal daitekeelako eta, gainera, Iruñean 1732. urtean jada dokumentatzen delako: Txandregaña. Baita Hernanin eta Arantzan ere: Txandrenea.

08 Orduan, nola idatzi beharko litzateke toki-izena? Nafarroako Gobernuak 100.000 toki-izen nafarren ortografia arautzeko erabili zituen arauei jarraikiz, Txantrea idatzi beharko litzateke.

09 Zein da une honetan auzoaren izendapen ofiziala?   Txantrea. 
Nafarroako Gobernuak horrela ebatzi zuen 212/1992 Foru Dekretuan. Han erabaki zen Txantrea zela auzoaren izendapen ofizial bakarra, eta ordutik hona inork ez du Foru Dekretu hura ezeztatu.


10 Zer egin behar dute Txantreako kolektiboek Iruñeko udalak izendapen ofizial bakarra erabil dezan? Txantreako kolektiboek honako hau eskatu dute era ofizial batean: “Berretsi dadila Txantrea dela auzoaren izendapen ofizial bakarra, euskaraz zein gaztelaniaz; Nafarroako Gobernuak 1992. urtean ebatzi zuen bezala”.


Txantrea. Decálogo del nombre del barrio pamplonés.




Decálogo del topónimo Txantrea

01 ¿Siempre se ha llamado así nuestro barrio? No. Los terrenos sobre los que se levanta nuestro barrio se llamaron primeramente Urrutia (año 1255) –en euskera ‘lo que está al otro lado del río’– y Kaskalleta (1291) –en euskera ‘tierra abundante en cascajos.– Sin olvidar Magdalena, denominación del puente y zona colindante. El nombre actual del barrio se documenta como topónimo desde 1774.

02 ¿Por qué se llama nuestro barrio Txantrea? Porque en las tierras de Urrutia y Kaskalleta el chantre de la catedral tenía numerosas propiedades, viñas en su mayoría.

03 Entonces, ¿qué significa Txantrea? Txantrea significa “el chantre”. Chantre es una palabra de origen francés y que la tomaron prestada tanto el castellano como el euskera para denominar así a la persona que dirigía el coro en la catedral. Se trataba de una dignidad de especial relevancia que recibía en castellano la denominación de chantría.

04 ¿Es un topónimo francés? No. El euskera y el castellano tomaron prestada esta palabra del francés, pero el topónimo no es francés, de la misma manera que “Campo de fútbol” no es un topónimo inglés.

05 ¿Es un topónimo en castellano? No. Hemos revisado la toponimia española y en ella encontramos con relativa frencuencia parajes relacionados con los chantres de otras catedrales. Siempre se denominan El Chantre –en referencia a la persona– o La Chantría –en referencia a la dignidad o cargo.– Nunca encontramos “Chantrea”.

06 ¿Es un topónimo en euskera? Sí. En euskera se denomina txantre o xantre a lo que en castellano se denomina chantre. Por lo que el topónimo se explica a partir de esa palabra y el artículo en euskera –a: Txantre-a ‘el chantre’. No es posible explicar Txantrea desde el castellano chantría. Tampoco es un híbrido castellano-euskera o francés-euskera porque txantre es una palabra vasca, aunque su origen último sea el francés, lo mismo que chantre es voz española, también procedente del francés. Además, otros muchos topónimos en euskera de Navarra y Gipuzkoa demuestran que Txantrea tiene origen euskérico: Txantrelarre (prado del chantre) en Uharte Arakil; Txantresoroak (los campos del chantre), en el valle de Etxauri; Txandrenea, en Hernani y Arantza yTxantrenea, en Irún o Bera, ‘casa del chantre’…

07 ¿Y Txandrea? Es la denominación popular que recibió oralmente nuestro barrio cuando se creó. Curiosamente, es una pronunciación que solo se puede explicar desde el euskera y que ya se documenta en Pamplona, Txandregaña, en el año 1732,  y que también se repite en Hernani y Arantza, Txandrenea.

08 Entonces, ¿cómo se debería escribir el topónimo? Si atendemos a las normas que el Gobierno de Navarra utilizó para fijar la ortografía de 100.000 topónimos navarros, se debería escribir Txantrea.

09 ¿Cuál es la denominación oficial actual del barrio?   Txantrea. El Gobierno de Navarra estableció en el Decreto Foral 212/1992 que la única denominación oficial del barrio fuese Txantrea. Nadie, desde entonces, ha derogado ese decreto.

10 ¿Qué van a hacer los colectivos de la Txantrea para que el ayuntamiento use la única forma oficial? Los colectivos de la Txantrea han solicitado de forma oficial al Ayuntamiento lo siguente: “Que se ratifique que Txantrea es la única denominación oficial del barrio tanto en castellano, como en euskera; tal y como lo decretó el Gobierno de Navarra en 1992”.




Publicado por Mikel Belasko en 23:08 0 comentarios